
Con una misa encabezada por el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, la Iglesia Católica argentina recordó el medio siglo transcurrido desde el asesinato de tres sacerdotes y dos seminaristas durante la última dictadura militar. El acto tuvo una carga simbólica profunda en un país que aún procesa las heridas del terrorismo de Estado.
García Cuerva utilizó la homilía para renovar el pedido de justicia por los crímenes cometidos contra los religiosos, subrayando que la memoria y la búsqueda de verdad son valores irrenunciables para la comunidad de fe. La masacre permanece como una de las páginas más oscuras de la represión sistemática que vivió la Argentina entre 1976 y 1983.
El aniversario cobra especial relevancia en un contexto en que los debates sobre la memoria, la verdad y la justicia siguen generando tensiones políticas y sociales. La Iglesia reafirma así su rol como custodio de la memoria histórica frente a quienes buscan relativizar los crímenes de la dictadura.















