El Estadio Monumental se transformó una vez más en la catedral mundial del rock con el regreso de AC/DC a suelo argentino. Ante una multitud que agotó las entradas en cuestión de horas, la legendaria banda australiana demostró que su vigencia trasciende el paso del tiempo, ofreciendo un espectáculo de alta tensión que marcó un hito en la agenda musical de 2026. Tras más de diez años de ausencia desde su mítica serie de conciertos en 2009, la agrupación liderada por Angus Young volvió a conectar con el público local, considerado por los propios músicos como uno de los más fervorosos del mundo.
El concierto comenzó con una explosión de decibelios que sacudió los cimientos del barrio de Núñez. Desde los primeros acordes de «Back in Black», quedó claro que la formación actual, a pesar de los cambios de integrantes y el peso de los años, mantiene intacta la esencia del hard rock puro. Brian Johnson, con su inconfundible voz rasgada, y Angus Young, desplegando su energía inagotable con el uniforme escolar que es su marca registrada, guiaron a los 60.000 presentes por un recorrido eléctrico que incluyó clásicos inoxidables como «Thunderstruck», «Highway to Hell» y «You Shook Me All Night Long».
La producción del evento estuvo a la altura de las expectativas, con un despliegue técnico de última generación. Una pantalla gigante de alta definición y un sistema de sonido de 100.000 vatios aseguraron que cada riff de guitarra se escuchara con una claridad abrumadora en todos los rincones del estadio. Según expertos de la industria musical, la infraestructura técnica movilizada para esta gira mundial es una de las más complejas de la historia reciente, subrayando la magnitud de un show que incluyó los tradicionales cañones de salva y la icónica campana gigante de bronce.
El vínculo entre AC/DC y Argentina es un fenómeno de estudio para la prensa especializada. La grabación del DVD «Live at River Plate» en su visita anterior cimentó una relación idílica que se renovó en esta noche histórica. Los fanáticos, que incluyeron desde veteranos de las primeras giras hasta adolescentes que veían a la banda por primera vez, mantuvieron un ritual de «pogo» y coros constantes que sorprendieron incluso al staff técnico. Este fenómeno cultural reafirma a Buenos Aires como una parada obligatoria para las grandes leyendas del rock internacional antes de su retiro definitivo de los escenarios.
Durante el desarrollo de la velada, hubo momentos de profunda emotividad, especialmente en los homenajes implícitos a Malcolm Young, cofundador de la banda fallecido en 2017. Su sobrino, Stevie Young, cumplió con solidez su rol en la guitarra rítmica, manteniendo el «muro de sonido» característico que define al grupo. La crítica especializada destaca que, a pesar de la edad avanzada de sus miembros principales, la ejecución musical no ha perdido precisión, lo que posiciona a AC/DC como un ejemplo de longevidad y profesionalismo en una industria que suele privilegiar la novedad sobre la trayectoria.
El cierre del espectáculo, coronado por un despliegue de fuegos artificiales y la potencia final de «For Those About to Rock (We Salute You)», dejó una sensación de plenitud en una audiencia que difícilmente olvidará esta jornada. Para los analistas del sector del entretenimiento, este éxito rotundo garantiza que Argentina siga siendo un mercado prioritario para giras de gran escala en los próximos años. Con esta actuación, AC/DC no solo reafirmó su estatus de leyenda, sino que dejó claro que la llama del rock más auténtico sigue ardiendo con fuerza en el corazón de Sudamérica.















