
Un dato alarmante instala el problema en la agenda: uno de cada cuatro adolescentes argentinos reconoce haber apostado dinero al menos una vez. Las plataformas de apuestas online, de acceso cada vez más sencillo desde el celular, encontraron en la franja etaria más joven un terreno fértil que ni las familias ni las instituciones educativas saben todavía cómo abordar de manera efectiva.
Especialistas en salud mental advierten que la combinación entre la inmediatez de las ganancias, la estimulación permanente de las aplicaciones y la vulnerabilidad propia de la adolescencia genera un cóctel de riesgo que puede derivar en conductas adictivas difíciles de revertir. Las escuelas, por su parte, reportan casos de estudiantes que apuestan durante los recreos o incluso en clase desde sus dispositivos móviles.
El desafío para las familias es doble: detectar el problema a tiempo y encontrar herramientas concretas para abordarlo sin generar el efecto contrario. Organizaciones de salud y algunos municipios comenzaron a diseñar protocolos de intervención temprana, pero la velocidad con la que crece el fenómeno supera, por ahora, la capacidad de respuesta institucional.















