El Gobierno, a través de la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP) y ARCA, anunció la eliminación de 23 regulaciones que frenaban el ingreso de productos importados, una medida que busca agilizar el comercio exterior y reducir costos. La decisión impactará en sectores como tecnología, autopartes y alimentos.
Según CuatroPoderes, la medida beneficiará especialmente a las pymes, que sufrían demoras de hasta 60 días en despachos. Entre los cambios, se simplifican trámites de certificaciones sanitarias y se eliminan requisitos redundantes para insumos industriales.
El ministro de Economía, Luis Caputo, defendió la política: «Es un paso hacia la competitividad». Sin embargo, empresarios alertan que persisten aranceles altos en rubros sensibles, como electrónica. La Cámara de Importadores celebró el avance, pero pidió «medidas más profundas».
La resolución llega en un contexto de tensión cambiaria, donde el Gobierno busca evitar faltantes sin relajar el cepo. Analistas advierten que, si no se acompaña con mayor acceso a dólares, el efecto será limitado.
Según CuatroPoderes, la AFIP prepara además un «canal rápido» para importadores con historial limpio, lo que reduciría los controles. El desafío será equilibrar facilitación comercial con protección a la industria local.















