
Las legumbres, históricamente relegadas a un segundo plano en la estructura productiva del campo argentino, viven un momento de revalorización inédito. Arvejas y lentejas se consolidan como cultivos atractivos gracias a un contexto internacional favorable, con precios en alza y creciente demanda externa, según coinciden especialistas del sector agropecuario.
Más allá del rédito económico, los expertos destacan el rol de estas leguminosas en la rotación de cultivos: aportan nitrógeno al suelo de manera natural, reduciendo la dependencia de fertilizantes sintéticos y mejorando la sustentabilidad de los esquemas productivos. Este doble beneficio —ambiental y comercial— las convierte en una alternativa cada vez más atractiva para productores medianos y grandes.
De cara a la próxima campaña, el interés del sector privado y de organismos técnicos como el INTA por promover estas siembras podría traducirse en un crecimiento significativo del área sembrada. Si el contexto internacional se mantiene, Argentina tiene potencial para posicionarse como proveedor relevante de legumbres en mercados de Asia y Europa.















