
Andrea Manrique volvía de llevar a sus hijos al colegio cuando los perros, que estaban sueltos, la embistieron en la calle y la dejaron gravemente herida.
Andrea Manrique fue atacada por dos perros de raza dogo argentino mientras caminaba por la vía pública en Trelew, provincia de Chubut. El incidente ocurrió cuando la mujer regresaba a su casa tras dejar a sus hijos en el colegio, una rutina cotidiana que se convirtió en una situación límite cuando los animales, que circulaban sin correa ni dueño presente, la atacaron sin mediar provocación.
Manrique quedó internada en terapia intensiva a raíz de las heridas que sufrió durante el ataque. Su testimonio fue recogido por medios locales: «Solo rogaba que no me maten», dijo, describiendo la violencia y la duración del episodio. No se difundió información oficial sobre su estado clínico actualizado ni sobre si requirió intervención quirúrgica.
El ataque de perros potencialmente peligrosos en espacios públicos es un problema recurrente en distintas ciudades argentinas. En varios municipios existe legislación que regula la tenencia de razas consideradas de alta peligrosidad —entre ellas el dogo argentino— y que obliga a sus dueños a mantenerlos con correa, bozal y documentación al día. El cumplimiento efectivo de esas normas es, en la práctica, muy irregular.
El dato más significativo del caso es que los perros estaban sueltos en la vía pública, lo que apunta directamente a la responsabilidad del dueño o dueños de los animales. En términos legales, esa circunstancia puede dar lugar a una causa penal por lesiones culposas o incluso dolosas, dependiendo de lo que determine la Justicia de Chubut. La identidad del propietario no fue confirmada públicamente hasta el momento.
Lo que resta saber es si la Municipalidad de Trelew o las autoridades provinciales tomaron alguna medida respecto de los animales y si se inició una investigación penal. Es posible —aunque no está confirmado— que el caso impulse un debate local sobre la efectiva aplicación de las ordenanzas de tenencia responsable.
Andrea Manrique sigue internada y su caso puso en primer plano una problemática que suele invisibilizarse hasta que ocurre una tragedia: la presencia de perros peligrosos sueltos en zonas urbanas y la ausencia de controles reales sobre sus propietarios.















