
El campo de juego de la Bombonera sigue en proceso de resembrado y tanto el cuerpo técnico encabezado por Rodolfo Arruabarrena como la dirigencia de Boca Juniors reconocen que el estado del terreno no es el óptimo para recibir un partido de alta exigencia. Ante esa realidad, el club analiza cuatro posibles estadios alternativos para recibir a Estudiantes de La Plata.
Entre las opciones que baraja la institución xeneize figuran estadios de otros clubes porteños con capacidad y disponibilidad operativa en la fecha requerida. La decisión no es menor: implica logística, negociaciones con terceros y el impacto simbólico de no jugar en casa en un partido que puede tener relevancia deportiva en la tabla de posiciones.
El caso refleja los desafíos de infraestructura que enfrentan los estadios argentinos ante la intensidad del calendario futbolístico y las exigencias de una cancha en condiciones óptimas. La AFA y la Liga Profesional deberán avalar cualquier cambio de sede, lo que introduce una variable institucional adicional en la resolución del conflicto.















