Primero lo positivo: Boca recuperó el alma. Es un intangible, pero todos nos damos cuenta cuándo la tenemos y cuándo no. Ver a Boca batallando contra un equipo europeo, complicándole la vida, raspándolo, plantado de igual a igual pese a las diferencias presupuestarias y de jerarquía individual es reconfortante. Infla el pecho. Invita a creer que se podrá ganar o perder pero se hará con las formas y las maneras de Boca. Este equipo de Miguel Ángel Russo, un equipo de diez días, de apenas un par de entrenamientos, es Boca. Mucho más Boca que lo que nos quisieron vender en un combo de pantalones achupinados, peinado al gel, dibujitos insólitos y la balanza como objetivo de máxima.
Por supuesto, es imposible hacer en apenas un partido un análisis serio de lo que es o va a ser un equipo, pero ya sabemos que le hicieron un trasplante de corazón. Lamentablemente, los avances de la medicina no alcanzan para soñar siquiera con un reemplazo de cerebro, y por ahí vienen desde hace tiempo, también, las dificultades que debe afrontar cualquier técnico que agarre este plantel. Boca podría estar hoy celebrando su clasificación a los octavos de final, porque al Auckland le va a ganar y aun perdiendo con el Bayern, con seis puntos pasaría de ronda. Si no consiguió un primer triunfo es porque los milagros de Miguelo son limitados y la inteligencia no se transmite como la motivación. Enseñar a pensar es muy difícil. Y así como con palabras bonitas se puede contagiar cierto espíritu, inteligente se es o no se es. Y si Boca llega a quedarse fuera del certamen en primera ronda, habrá que apuntarles, por ejemplo, a tipos como el chileno Palacios -no convocado a una de las peores selecciones de Chile de la historia- y Nicolás Figal, otro del club de los Advíncula, los Fabra, los Saracchi… Tipos que se tienen que ir por lo que siempre dijo Carlos Bianchi: que con jugadores correctos pero inteligentes podés salir campeón, pero con boludos es muy difícil. Esta última parte el Virrey la dijo mucho más correctamente, pero es lo que quiso decir.















