
Una oleada de firmas ciudadanas sacude la diplomacia entre Canadá y Estados Unidos. Más de 170.000 canadienses suscribieron una petición formal para exigir la expulsión de Pete Hoekstra, embajador norteamericano designado por la administración Trump, a quien acusan de interferir sistemáticamente en los asuntos internos del país.
Hoekstra, conocido por su alineamiento ideológico con las posiciones más duras del trumpismo, habría realizado declaraciones y contactos con sectores políticos canadienses que muchos ciudadanos y legisladores consideran inapropiados para un representante diplomático. La relación bilateral entre ambos países ya venía deteriorada por disputas comerciales y arancelarias.
Canadá y Estados Unidos comparten la frontera terrestre más larga del mundo y un vínculo económico de enorme peso: el comercio bilateral supera el billón de dólares anuales. Sin embargo, desde el regreso de Trump al poder, las fricciones se multiplicaron y la figura del embajador se convirtió en un símbolo de esa tensión para buena parte de la opinión pública canadiense.
La petición deberá ser respondida por el Parlamento canadiense si supera el umbral reglamentario de firmas. Aunque una expulsión formal es poco probable en términos diplomáticos, el movimiento ciudadano aumenta la presión sobre el gobierno de Ottawa para que adopte una postura más firme frente a Washington en defensa de la soberanía política del país.














