Los gremios aeronáuticos, en conflicto con el Gobierno Nacional por reclamos salariales, se preparan para endurecer su postura con la definición de un nuevo paro, que podría extenderse entre 24 y 48 horas. La medida, que podría paralizar el servicio de vuelos en todo el país, será evaluada mañana en una asamblea conjunta de los sindicatos del sector. Este nuevo paro surge como respuesta a la falta de avances en las negociaciones salariales y la creciente inflación que afecta a los trabajadores.

El apoyo de la Confederación General del Trabajo (CGT) ha sido crucial en la escalada del conflicto. Esta tarde, los líderes gremiales aeronáuticos participarán de una reunión clave con el Consejo Directivo cegetista y varios gobernadores del PJ, quienes ya manifestaron su respaldo ante los reclamos. La CGT, como central obrera más representativa del país, ha tomado una posición firme en acompañar los pedidos de los sindicatos, con el argumento de que los trabajadores no pueden seguir siendo perjudicados por la situación económica actual.
Los gremios reclaman un ajuste salarial acorde con la inflación acumulada y proyectada para los próximos meses. Según representantes sindicales, los aumentos ofrecidos por el Gobierno están lejos de satisfacer las necesidades de los trabajadores, quienes han visto una disminución considerable en su poder adquisitivo. En este sentido, la postura de los sindicatos aeronáuticos no es aislada: otros sectores también han intensificado sus demandas, lo que presiona aún más al Gobierno en un contexto de crisis económica.
La tensión entre el Gobierno y los gremios no es nueva, pero se ha agravado en las últimas semanas. Los sindicatos acusan a las autoridades de no cumplir con los compromisos asumidos en las mesas de diálogo, mientras que el Ejecutivo argumenta que la situación fiscal del país limita los aumentos salariales. No obstante, el malestar gremial sigue creciendo, y la amenaza de nuevas medidas de fuerza se cierne sobre varios sectores, siendo el transporte uno de los más sensibles.
Los vuelos en todo el país podrían verse severamente afectados por esta huelga, afectando no solo a los pasajeros, sino también a la economía en general. El turismo, un sector clave en Argentina, podría ser uno de los más perjudicados, especialmente en una época en la que se esperaba un repunte tras los meses más duros de la pandemia. Las aerolíneas, tanto nacionales como internacionales, han mostrado su preocupación por las posibles pérdidas millonarias que podría generar una medida de esta magnitud.
Por su parte, el Gobierno se enfrenta a un dilema complicado. Por un lado, busca evitar un conflicto mayor con los gremios en un contexto preelectoral, mientras que, por otro, necesita mantener el equilibrio fiscal y evitar desajustes económicos que puedan afectar aún más la delicada situación del país. La ministra de Trabajo, Raquel «Kelly» Olmos, ha intentado mediar en las conversaciones, pero hasta el momento no ha logrado desactivar el conflicto.
En las últimas semanas, el Gobierno ha ofrecido varias propuestas de negociación, pero ninguna ha sido aceptada por los gremios. Los trabajadores aeronáuticos insisten en que la oferta no alcanza para cubrir el costo de vida y la escalada inflacionaria, que este año podría superar el 120%. Además, sostienen que no es solo una cuestión de salario, sino también de condiciones laborales que se han deteriorado en los últimos años.
La asamblea conjunta de los gremios aeronáuticos que se realizará mañana será determinante para definir la extensión del paro. En función de los resultados de la reunión con la CGT y los gobernadores del PJ, se espera que los sindicatos anuncien la fecha y el alcance de la medida de fuerza, que podría desencadenar una nueva ola de protestas si el Gobierno no logra presentar una oferta convincente.















