Exequiel «Changuito» Zeballos se ha erigido como la figura excluyente del Superclásico que Boca Juniors ganó por 2 a 0 ante River Plate, un triunfo que selló la clasificación Xeneize a la Copa Libertadores 2026. La actuación del joven delantero no solo fue decisiva en el resultado, con un gol clave y una asistencia, sino que significó su consolidación ante la exigente afición y la prensa especializada. Tras el partido, el santiagueño no ocultó su inmensa alegría, describiendo el momento como «una de las noches más importantes» de su carrera y marcando un antes y un después en su proyección dentro del plantel principal.
El impacto de Zeballos fue instantáneo y sostenido durante los 90 minutos. Su gol, conseguido sobre el final del primer tiempo, rompió la paridad y le dio a Boca la ventaja psicológica necesaria para afrontar la segunda mitad con mayor tranquilidad. Apenas iniciado el complemento, su habilidad desbordante se transformó en la asistencia precisa para que Miguel Merentiel decretara el 2-0 definitivo. Esta dualidad de goleador y asistidor en el partido más importante del fútbol argentino subraya la versatilidad y el crecimiento táctico que ha experimentado el juvenil en las últimas temporadas.
Consultado por la prensa al finalizar el encuentro, Zeballos compartió su emoción, pero mantuvo un perfil bajo y enfocado en el colectivo. «Estoy muy feliz por el equipo y por la gente. Este era el partido que teníamos que ganar», afirmó el Changuito. Según los analistas del club, esta humildad, combinada con su indiscutible talento natural, lo convierte en un candidato ideal para ser un líder generacional. El cuerpo técnico ha elogiado repetidamente su compromiso en los entrenamientos, factor que se traduce en la confianza demostrada en momentos de alta presión.
El contexto de su ascenso es fundamental: Zeballos forma parte de una camada de juveniles que Boca ha decidido potenciar fuertemente, dándoles rodaje sostenido en momentos cruciales. Este enfoque contrasta con períodos anteriores, donde las promesas solían ser cedidas o tenían un rol secundario. La decisión de sostenerlo como titular en un clásico, relegando a nombres de mayor experiencia, evidencia la convicción del entrenador de que el futuro ofensivo del equipo debe pasar por sus pies.
Desde una perspectiva económica, la performance de Zeballos agrega un valor significativo a su ficha en el mercado internacional. Su cláusula de rescisión es alta, pero actuaciones como la del Superclásico atraen la mirada de scouts europeos. Sin embargo, en el corto plazo, el club y el jugador están enfocados en la consecución del Torneo Clausura y en la planificación de la próxima Copa Libertadores, donde el Changuito está llamado a ser uno de los pilares ofensivos. Su juventud y potencial lo convierten en un activo estratégico tanto deportivo como financiero para la institución.
En conclusión, la noche de la victoria clásica no fue simplemente una celebración de tres puntos, sino la consagración de Exequiel Zeballos como una realidad del fútbol argentino. Su felicidad es el reflejo de un proyecto que madura con éxito. El desafío para el delantero será mantener este nivel de excelencia y evitar caer en la complacencia, demostrando que su brillo en el Superclásico es el punto de partida de una carrera marcada por el protagonismo y la alta competencia. El «Changuito» ya es un referente tangible.















