
Una imagen que partió el corazón de quienes estuvieron presentes recorrió las redes sociales: la perra de Ligia de Fátima Centeno, médica veterinaria de 31 años fallecida en circunstancias que generaron profundo dolor en su comunidad, permaneció junto al féretro durante todo el velatorio sin apartarse ni un momento. El gesto del animal se convirtió en símbolo del vínculo que la joven profesional había forjado con los animales a lo largo de su vida.
Centeno había construido una carrera reconocida en el ámbito veterinario, siendo recordada por colegas y clientes como una profesional comprometida y apasionada por el cuidado animal. Su muerte a tan temprana edad conmocionó a la comunidad médico-veterinaria, que le dedicó numerosos homenajes en redes sociales y en los ámbitos donde se desempeñó.
La historia se viralizó rápidamente y puso en primer plano el profundo lazo afectivo que puede existir entre los seres humanos y sus mascotas. Para muchos usuarios, la actitud de la perra durante el último adiós fue la forma más elocuente de resumir quién fue Ligia.















