La brecha cambiaria en Argentina se redujo a su mínimo en dos años, mientras las tasas en pesos superan el 120% anual. Este escenario revitalizó el carry trade, una estrategia donde inversores aprovechan la diferencia entre monedas para obtener ganancias.
Expertos explican que el mecanismo consiste en tomar créditos en dólares a baja tasa, convertirlos a pesos e invertirlos en instrumentos locales con alta rentabilidad. «Es un juego riesgoso, pero atractivo para fondos especulativos», dijo el economista Marcos Cohen.
El Banco Central intenta desalentar esta práctica con regulaciones, pero el mercado paralelo sigue siendo tentador. Solo en abril, ingresaron USD 1.200 millones en operaciones de este tipo, según consultoras privadas.
Sin embargo, analistas advierten que el carry trade puede generar volatilidad: si el dólar repunta o las tasas bajan, muchos inversionistas saldrán corriendo a cubrirse, presionando la cotización.
El Gobierno celebra la estabilidad cambiaria, pero empresarios piden cautela. «Esto es un espejismo; sin reformas estructurales, el riesgo persiste», señaló Daniel Funes de Rioja, de la UIA.
Mientras tanto, los ahorristas minoristas se preguntan si es momento de entrar al juego. Los gurús financieros recomiendan diversificar: «Nadie debe poner todos sus huevos en esta canasta», sentenció Cohen.















