Una toma profesional de la fachada del Banco Central de la República Argentina (BCRA) con un primer plano que incorpore un gráfico estilizado (o iconos digitales de la economía/fintech) superpuesto, simbolizando la modernización y la apertura financiera.
El Banco Central de la República Argentina (BCRA) ha dado un paso decisivo para reactivar el crédito en el sector extrabancario al anunciar la rehabilitación del débito directo para el cobro de cuotas de préstamos, una herramienta clave que había sido prohibida en 2020. La medida, que representa un claro guiño a la industria fintech, busca otorgar mayor certeza de cobro a las entidades no bancarias y, consecuentemente, estimular la expansión del financiamiento al consumo en segmentos de la población que a menudo carecen de acceso a la banca tradicional.
El anuncio fue realizado por el director del BCRA, Pedro Inchauspe, durante su participación en el Argentina Fintech Forum, un evento clave para el sector. El funcionario indicó que la nueva normativa, que entrará en funcionamiento en el próximo mes, implicará una modificación en el nombre y algunas condiciones operativas del mecanismo, aunque mantendrá su funcionalidad esencial. “Vamos a sancionar la norma que rehabilita herramientas para cobro de préstamos de manera digital, para permitir llegar a más personas y hacer crecer el crédito”, sostuvo Inchauspe, destacando la recuperación crediticia como un objetivo fundamental de la actual gestión.
La decisión revierte una histórica restricción impuesta en febrero de 2020, cuando el entonces gobierno prohibió el uso del Débito Inmediato (DEBIN) y el débito directo interbancario para la cobranza de préstamos. Aquella medida, que obligó a las entidades a solicitar una autorización expresa del cliente para el débito de cada cuota, fue un golpe directo para el sistema, incrementando significativamente la carga operativa y, crucialmente, elevando los índices de default o incobrabilidad en el segmento fintech.
Para el ecosistema de tecnología financiera, la rehabilitación del débito directo es vital. Históricamente, este mecanismo garantizaba una mayor seguridad en el recobro, lo cual permitía a las fintechs compensar el riesgo inherente a otorgar créditos a segmentos de menores ingresos o historial crediticio incipiente. La imposibilidad de utilizar esta herramienta había reducido al máximo las posibilidades de financiamiento flexible en el mercado, limitando el acceso al crédito de consumo para miles de argentinos.
El Banco Central enmarca esta flexibilización en su estrategia más amplia de impulsar el Sistema de Finanzas Abiertas (Open Finance), cuyo objetivo es promover la competencia, la innovación y la inclusión financiera mediante el intercambio seguro de datos. De acuerdo con Inchauspe, estas acciones regulatorias se basan en el esquema de Open Finance y los incentivos que la autoridad monetaria busca implementar para dinamizar el mercado crediticio, promoviendo así la digitalización de los pagos y el financiamiento.
La norma representa, en síntesis, una corrección de política económica que prioriza la fluidez del mercado crediticio extrabancario, considerado por los expertos como un motor de inclusión. La expectativa del sector es que esta mayor certeza de cobranza se traduzca en una baja de las tasas de interés y una expansión de la oferta de préstamos de consumo, inyectando liquidez y fomentando el crecimiento económico a través de una base de financiamiento más amplia y digitalizada.















