El próximo Superclásico entre Boca Juniors y River Plate, a disputarse en La Bombonera, será testigo de un hecho singular en la carrera de una de las figuras más importantes del fútbol argentino: Leandro Paredes, campeón del mundo y referente actual de Boca, será titular por primera vez en el duelo más pasional del país, un hito que, asombrosamente, no figuraba en su palmarés a pesar de su vasta trayectoria internacional y su regreso al club. Este partido representa la oportunidad de saldar una «deuda» personal y deportiva con la hinchada xeneize.
El mediocampista, que volvió a La Ribera con el cartel de figura global, había disputado apenas dos Superclásicos en su etapa inicial en el club, ambos ingresando desde el banco de suplentes. El primero fue en octubre de 2012, con apenas 18 años, bajo la dirección técnica de Julio César Falcioni, en un partido en el Monumental donde su ingreso fue clave para participar en la jugada del agónico empate 2-2. Su segunda aparición fue en mayo de 2013, también como relevo.
Más de una década después y con el peso de la experiencia europea (Roma, PSG, Juventus) y el título mundial con la Selección Argentina, Paredes finalmente comandará el mediocampo de Boca desde el pitazo inicial. A sus 31 años, esta titularidad tiene un simbolismo que va más allá de lo meramente deportivo, posicionándolo como el líder y eje futbolístico que la dirigencia y el cuerpo técnico esperan para un partido de máxima exigencia emocional y estratégica.
La decisión del entrenador de Boca, Claudio Úbeda, de confirmarlo en el once titular se da en un contexto particular: el mediocampista cumplió una fecha de suspensión y su regreso es vital para reestablecer el equilibrio y la claridad en la distribución del juego. El rol de Paredes en el esquema táctico es el de un «cinco» clásico con visión y pase largo, fundamental para ordenar la defensa y conectar rápidamente con los delanteros, una pieza que cobra más valor en la atmósfera frenética de un Superclásico.
Analistas deportivos señalan que esta primera titularidad pone a prueba la madurez futbolística y emocional del volante. Enfrentar al rival de toda la vida desde el arranque, y como capitán, en un momento donde el equipo busca consolidar un proyecto y un estilo de juego, es una responsabilidad que va más allá de la técnica individual. La Bombonera estará expectante de que el campeón del mundo logre imprimir su jerarquía y temple en un partido que a menudo es definido por el carácter.
En conclusión, el estreno de Paredes como titular en el Superclásico es un momento cúlmine en su círculo con Boca Juniors. Si bien ya es un jugador consagrado a nivel mundial, la posibilidad de guiar a su equipo desde el inicio en el partido más importante del fútbol argentino representa la confirmación de su liderazgo. Romper la racha de no haber ganado aún ante River y demostrar que la experiencia europea se traduce en control y dominio en el corazón de La Bombonera, será el desafío que definirá esta jornada histórica para el capitán xeneize.















