El PRO, uno de los principales aliados del Gobierno, emitió un duro comunicado criticando la postura de Argentina en una votación clave sobre violencia de género en la ONU. “Argentina vota en soledad, contra el resto de la humanidad”, afirmó el partido presidido por Mauricio Macri, en referencia a la negativa del país a apoyar una resolución destinada a prevenir la violencia contra las mujeres. La decisión generó fuertes cuestionamientos en el plano político interno y puso al Ejecutivo en el centro del debate sobre derechos humanos y género.
La resolución, que fue apoyada por una amplia mayoría de países miembros de la Asamblea General de la ONU, buscaba reforzar compromisos internacionales para combatir la violencia de género mediante medidas específicas como el fortalecimiento de marcos legales, protección de víctimas y la promoción de la igualdad de género en todas las esferas de la vida pública. Sin embargo, Argentina se posicionó entre los pocos países que rechazaron la iniciativa, argumentando presuntas incompatibilidades con su legislación nacional y cuestionando aspectos técnicos del texto.
Desde el PRO, el comunicado remarcó que esta postura coloca a Argentina en una “posición de aislamiento internacional”, distanciándose de los consensos globales en materia de derechos humanos. “Es inaceptable que nuestro país retroceda en temas fundamentales como la protección de las mujeres frente a la violencia, un flagelo que afecta a millones en todo el mundo”, señaló el documento, que también destacó la importancia de trabajar junto a la comunidad internacional para erradicar esta problemática.
Organizaciones feministas y de derechos humanos se sumaron a las críticas contra el Gobierno, calificando el rechazo como un retroceso preocupante. Desde el colectivo Ni Una Menos señalaron que “la decisión del Ejecutivo no solo va en contra de los principios de igualdad y justicia, sino que envía un mensaje peligroso sobre la prioridad que el país otorga a los derechos de las mujeres”. Asimismo, exigieron explicaciones públicas sobre los motivos que llevaron a esta decisión.
El Gobierno, por su parte, defendió su posición a través de la Cancillería, que emitió un comunicado aclarando que el rechazo no implica desinterés por la lucha contra la violencia de género, sino que responde a la necesidad de “preservar la soberanía jurídica del país”. Según fuentes oficiales, algunos puntos de la resolución planteaban contradicciones con normativas argentinas, lo que habría motivado la postura adoptada en la votación.
Este incidente refuerza las tensiones políticas en torno a los derechos de las mujeres en Argentina, un país donde el debate sobre género y violencia ocupa un lugar central en la agenda social. A nivel internacional, la decisión también podría impactar en la percepción del país frente a organismos multilaterales, que han señalado en reiteradas oportunidades la importancia de mantener una postura activa y comprometida en temas de derechos humanos.















