
Los últimos sondeos muestran un escenario muy ajustado entre ambos candidatos, con los comicios programados para este año que ya generan alta tensión política en el país vecino.
Brasil atraviesa una de sus campañas presidenciales más tensas en décadas. Los últimos sondeos de intención de voto revelan un empate técnico entre Flavio Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro y candidato de la derecha, y el presidente en ejercicio Luiz Inácio Lula da Silva, quien busca retener el poder que recuperó en 2022 tras su histórico regreso electoral.
Los comicios están programados para este año 2026, y la jornada electoral se acerca con una polarización que recuerda —y en algunos aspectos supera— a la de la campaña de 2022. La disputa entre los dos polos políticos del gigante sudamericano tiene consecuencias directas para la región, incluyendo Argentina, que mantiene con Brasil sus principales vínculos comerciales y diplomáticos.
Flavio Bolsonaro emerge como la continuación del movimiento político que su padre encabezó durante su presidencia entre 2019 y 2022. Jair Bolsonaro quedó inhabilitado para ejercer cargos públicos tras las investigaciones vinculadas a los hechos del 8 de enero de 2023, cuando sus seguidores asaltaron las sedes de los tres poderes del Estado en Brasilia. Eso dejó a su hijo como la figura heredera del espacio.
El dato que complejiza la lectura es que Lula llega a esta elección con números de aprobación más moderados que al inicio de su mandato, afectado por la situación económica y algunas turbulencias políticas internas. Sin embargo, mantiene una base de apoyo sólida en el noreste del país y entre los sectores de menores ingresos, que son electoralmente decisivos en un país con la desigualdad estructural de Brasil.
Lo que viene es una recta final que podría definirse en segunda vuelta si ninguno de los dos candidatos supera el 50% de los votos en la primera ronda. En ese escenario, la capacidad de cada espacio para captar votos de terceras fuerzas será determinante. Los analistas señalan que el voto de las clases medias urbanas, históricamente volátil, puede inclinar la balanza en cualquier dirección.
Argentina mira este proceso con atención no solo por la vecindad geográfica sino porque el resultado definirá el perfil político del principal socio del Mercosur durante los próximos años. Un Brasil con Flavio Bolsonaro cambia la geometría regional de forma significativa; un Brasil con Lula reelecto implica continuidad, aunque no exenta de fricciones con Buenos Aires según cuál sea el gobierno argentino en ejercicio.















