
El dirigente condenado a perpetua por el femicidio de Cecilia Strzyzowski mantiene la medida de fuerza y su situación de salud genera tensión judicial y política.
Emerenciano Sena, el dirigente chaqueño condenado a prisión perpetua por el femicidio de Cecilia Strzyzowski, cumple 14 días en huelga de hambre al momento de esta publicación. La medida de protesta tiene un único objetivo declarado: obtener el beneficio de prisión domiciliaria.
Sena era una figura de peso en la política provincial antes de su detención. Dirigente de base con llegada territorial en el Gran Resistencia, su caso conmocionó al Chaco y al país por la brutalidad del crimen y por la implicación de su propia familia en los hechos. Fue condenado junto a su esposa, Marcela Acuña, por la desaparición y muerte de la joven, hija de su nuera.
La prisión domiciliaria que reclama Sena es un beneficio que la ley argentina contempla bajo ciertas condiciones, entre ellas edad avanzada o enfermedad grave. La defensa del condenado argumenta que su estado de salud justifica la medida; los organismos de derechos humanos y la querella se oponen con firmeza a cualquier morigeración de la pena.
El dato que tensiona la situación es la duración de la huelga: 14 días sin ingesta de alimentos implica riesgos clínicos verificables, lo que obliga al Servicio Penitenciario y al Poder Judicial a monitorear su estado. Si su salud se deteriora gravemente, la justicia podría verse presionada a resolver antes de lo previsto, algo que la familia de Cecilia y sus representantes legales quieren evitar.
La Fiscalía y la querella no han dado señales de ceder. Es posible que en los próximos días el juez de ejecución penal deba expedirse sobre alguna medida cautelar vinculada a la salud del condenado, aunque eso no equivale necesariamente a otorgar la domiciliaria. Todo dependerá del dictamen médico oficial.
El caso Strzyzowski sigue siendo una herida abierta para el Chaco. Que su principal condenado intente modificar sus condiciones de detención mediante una huelga de hambre revive el dolor de la familia y reaviva el debate sobre los límites del sistema penitenciario frente a quienes cometieron los crímenes más graves.















