Tras un debate caliente donde se revolearon denuncias de aprietes, cambios de votos y negociaciones espurias con los gobernadores, el oficialismo logró sostener en la Cámara de Diputados el veto a la ley que recompuso los haberes jubilatorios en un 7,2% y aumentó el bono de $70.000 a $110.000. La norma no alcanzó los dos tercios necesarios para quedar firme: recibió 160 votos afirmativos, 83 negativos y seis abstenciones.
Si esas seis abstenciones se transformaban en seis votos favorables, la ley quedaba en pie. Los diputados que eligieron no votar, y de esa manera colaboraron con el Gobierno, fueron María Eugenia Vidal (PRO), la entrerriana Marcela Antola (representa al gobernador Rogelio Frigerio) y los cuatro misioneros manejados por el exgobernador Carlos Rovira (Alberto Arrúa, Carlos Fernández, Yamila Ruiz, Vancsik). Además, hubo ocho ausentes.
Se levantaron suspicacias sobre el papel de los gobernadores aliados al Gobierno nacional luego de que, en cuestión de horas, algunos diputados cambiaran su postura entre la primera votación (la de la habilitación del tratamiento sobre tablas) y la segunda (la insistencia en la ley).
Algunos ejemplos: el entrerriano Atilio Benedetti (alineado a Frigerio) y el chaqueño Gerardo Cipolini (obedece a Leandro Zdero) se ausentaron en la primera votación y bajaron a votar en contra en la segunda. Otros directamente pasaron de afirmativo a negativo, como el santacruceño José Luis Garrido, alineado a Claudio Vidal, integrante del grupo Provincias Unidas.
Los diputados llegaron a la votación con final abierto y el jefe del bloque radical, Rodrigo De Loredo, sorprendió con una propuesta de fraccionar la votación para ratificar algunos artículos del veto y rechazar otros. La insistencia parcial era la salida que buscaba el cordobés para sostener el artículo que recompone los haberes en un 7,2% y voltear otros. La propuesta fue apoyada por Juan Manuel López, de la Coalición Cívica.
Rápido de reflejos, el cordobés Oscar Agost Carreño, de Encuentro Federal, se opuso y recordó que los últimos antecedentes establecen una votación integral. Toda la oposición lo siguió y decidieron ir a todo o nada, convencidos de que si abrían la votación podía ser peor. Además, empezaban a crecer sospechas de un acuerdo de De Loredo con Martín Menem. “Que deje de felpudear”, le espetaron en la izquierda.
Tras una discusión que levantó temperatura, el “lilito” López retiró la moción. “Si no hay número, jueguen este juego de polarización y caguen a la gente”, se indignó. El veto finalmente se sometió a una única votación, que resultó negativa. De Loredo salió del recinto creído de que, si su propuesta prosperaba, podía “salvarse” el aumento del 7,2%.
El debate estuvo cruzado por fuertes denuncias de la oposición. “Si vos venís a transfugiar tu voto acá y traicionás a los jubilados que no pueden llegar a fin de mes, no sos digno de estar sentado en estas bancas. No hay llamado del Gobierno nacional, no hay llamado del gobernador de tu provincia, no hay llamado de nadie que te tenga que dar vuelta el voto. Te está mirando el país”, enfatizó el líder de Democracia para Siempre, Pablo Juliano.
Cuando ya se olía la derrota, el jefe de Unión por la Patria, Germán Martínez, reforzó el mensaje. “Hay algunos que aportaron a los dos tercios para habilitar este tema y están mirando para otro lado. Otros contribuyeron a la media sanción y están mirando para otro lado. Hay que tener convicciones alrededor de este tema. Los derechos de los jubilados no pueden estar en la mesa de negociación que se le cante a algún diputado”, advirtió.
En la misma línea, el radical Carbajal denunció que “algunos gobernadores están presionando a sus diputados” y les exigió: “No sean crápulas. Es una forma de corrupción cambiar ATN por jubilados”.
Lo cierto es que el resultado final significó un verdadero alivio para el oficialismo, que no solo no pudo blindar el veto a la emergencia en discapacidad, sino que además sufrió este mismo miércoles la fractura del bloque, con la partida de tres diputados: Marcela Pagano, Carlos D’Alessandro (San Luis) y Gerardo Gonzélez (Formosa). Los dos primeros votaron todo junto con la oposición.















