
El expresidente boliviano Evo Morales encabezó una masiva marcha en demanda de la renuncia del actual mandatario Rodrigo Paz, en un nuevo episodio de la crisis política que atraviesa el país andino. Morales, sobre quien pesa una orden de detención, condicionó su entrega a las autoridades judiciales a recibir garantías procesales.
El líder del MAS desafió directamente al gobierno actual y cuestionó la legitimidad de las acusaciones en su contra, que incluyen presuntos delitos de sedición y terrorismo. La marcha congregó a miles de simpatizantes en el centro de La Paz, evidenciando la polarización política que divide al oficialismo boliviano.
La tensión política en Bolivia genera preocupación regional por la estabilidad democrática. Los organismos internacionales monitorean de cerca la situación, mientras que la crisis económica y social se profundiza en medio de la pugna entre las facciones del partido de gobierno.














