
La FIFA volvió a quedar en el centro de las críticas por el ejercicio de perdones discrecionales en la Copa del Mundo 2026. Cristiano Ronaldo y el delantero Balogun fueron habilitados para disputar el primer partido de sus respectivas selecciones pese a cargar con una tarjeta roja previa, una decisión que encendió el debate sobre la igualdad de criterios en la aplicación del reglamento.
El organismo que rige el fútbol mundial no ofreció una explicación detallada sobre los fundamentos que justifican estas excepciones. Analistas y ex árbitros internacionales cuestionaron la falta de transparencia en el proceso, señalando que este tipo de decisiones siembra dudas sobre la independencia del cuerpo disciplinario respecto de las presiones comerciales y mediáticas que rodean a las estrellas del torneo.
Este antecedente podría sentar jurisprudencia para futuros casos en el torneo o en competencias oficiales de la FIFA. Los reclamos de federaciones y selecciones que no recibieron el mismo trato ya comenzaron a circular en los pasillos del congreso del organismo, avivando la discusión sobre una reforma del sistema sancionatorio.















