Lo que parecía ser una de las incorporaciones más prometedoras para el mercado de pases de Boca Juniors se desmoronó en las últimas horas tras conocerse que Edwar Cetré no superó los exámenes médicos de rigor. La noticia generó un impacto inmediato en el mundo xeneize, ya que el extremo colombiano representaba una pieza clave para el esquema ofensivo que busca fortalecer el club. Esta situación obliga a la dirigencia a recalibrar su estrategia de fichajes de forma urgente, dado el escaso tiempo restante en la ventana de transferencias.
El proceso de revisión médica, requisito ineludible para la firma de cualquier contrato profesional, detectó complicaciones que, según fuentes médicas vinculadas a la institución, representarían un riesgo físico a mediano plazo. Aunque los detalles específicos de la afección se mantienen bajo reserva por ética profesional, la decisión de no avanzar con el traspaso fue unánime entre el cuerpo médico y el Consejo de Fútbol, priorizando la integridad del patrimonio del club y evitando una inversión de alto riesgo.
Los antecedentes del jugador en Estudiantes de La Plata lo posicionaban como un refuerzo de jerarquía, gracias a su potencia y capacidad de desequilibrio. Sin embargo, el rigor de la alta competencia exige que los futbolistas se encuentren en un estado físico óptimo. El pase caído deja un vacío en la planificación táctica, ya que se esperaba que Cetré aportara la explosión por las bandas que el equipo ha carecido en los últimos encuentros oficiales.
Desde el punto de vista económico, la caída del pase evita una erogación importante de divisas en un contexto de mercado complejo. No obstante, el costo de oportunidad es elevado, ya que el club ahora debe buscar alternativas de similar calidad en un mercado donde los nombres de peso ya tienen compromisos asumidos. Especialistas en el mercado de pases sugieren que Boca podría volver a mirar hacia el exterior o intentar negociaciones relámpago con otros clubes de la liga local.
La frustración por la llegada fallida de Cetré pone de manifiesto la rigurosidad de los controles médicos en los clubes de élite, donde no se permiten márgenes de error que puedan derivar en inactividad prolongada. Esta transparencia en el proceso, aunque dolorosa para los planes deportivos inmediatos, asegura que las incorporaciones futuras cumplan con los estándares necesarios para soportar el calendario exigente del fútbol sudamericano.
En los próximos días, se espera que la dirigencia acelere las gestiones por un plan B para no dejar al plantel con opciones limitadas en ataque. La caída de este pase sirve como recordatorio de que, en el fútbol moderno, el acuerdo entre clubes es solo el primer paso de una transacción que solo se concreta cuando el cuerpo médico otorga el visto bueno final.















