
En la tradicional misa por San Cayetano en la basílica de Liniers, el arzobispo de Buenos Aires, Jorge García Cuerva, lanzó una dura crítica a la dirigencia política argentina. Ante miles de fieles que se acercaron a pedir por pan y trabajo, el religioso señaló que los funcionarios y líderes hablan de los sectores vulnerables pero no comparten su realidad cotidiana.
García Cuerva apuntó que cada vez más argentinos se ven obligados a tener dos o más empleos para llegar a fin de mes, una situación que, según su mirada, contrasta con el discurso de quienes detentan el poder. La celebración del patrono del trabajo convoca anualmente a una multitud que refleja el estado de ánimo social y económico del país, y este año no fue la excepción.
La festividad de San Cayetano se realiza cada 7 de agosto y históricamente funciona como un termómetro de la situación social. Las largas filas de devotos que piden trabajo y alimento ofrecen una postal cruda de la realidad que atraviesan miles de familias, independientemente de los indicadores macroeconómicos que difunden los organismos oficiales.
Las palabras del arzobispo tendrán eco en el debate político de las próximas semanas, especialmente en un contexto de aceleración inflacionaria y elecciones legislativas en el horizonte. La Iglesia, una vez más, se posiciona como voz de los sectores que sienten que el sistema político no los representa.















