
Gonzalo Granja pasó más de un año viviendo dentro de una camioneta para cumplir un proyecto fotográfico tan ambicioso como personal: retratar los paisajes más extraordinarios de la Argentina a lo largo de la legendaria Ruta 40. El resultado fue un viaje de más de 60.000 kilómetros que lo llevó por 12 provincias y una diversidad de ecosistemas que pocos argentinos llegan a conocer en toda su vida.
El trabajo de Granja no es solo una colección de imágenes bellas, sino también un manifiesto sobre la identidad nacional y la riqueza territorial de un país que muchas veces se desconoce a sí mismo. A través de su lente buscó capturar lo que él denomina ‘la luz perfecta’: ese momento irrepetible en que la naturaleza se muestra sin filtros ni artificios, solo con su fuerza propia.
El proyecto se convirtió en una herramienta de concientización sobre la diversidad geográfica y ambiental argentina. Granja comparte su trabajo en redes sociales y tiene previsto publicar un libro con las fotografías más representativas de su travesía, con el objetivo de que la gente redescubra la propia tierra que pisa.















