El gobernador de Río Negro, Alberto Weretilneck, afirmó que el devastador incendio en El Bolsón fue provocado intencionalmente. «Tenemos acreditado que fue intencional», aseguró, indicando que cuentan con pruebas y testimonios de testigos que observaron a personas con «actitud sospechosa» en la zona afectada. El siniestro ya ha causado una víctima fatal y ha arrasado miles de hectáreas de bosque nativo y plantaciones exóticas.
El incendio, que se originó en la zona de Cuesta del Ternero, a unos 15 kilómetros de El Bolsón, ha consumido aproximadamente 8.000 hectáreas. Las llamas han afectado especies autóctonas como lengas, cipreses, maitenes, ñires y radales, así como plantaciones de pinos destinados a la industria forestal. Fernando Arbat, subsecretario de Recursos Forestales de Río Negro, calificó el daño ambiental como «muy grave».
Las condiciones climáticas adversas, con ráfagas de viento de hasta 90 kilómetros por hora, facilitaron la rápida propagación del fuego. Solo en una jornada, se consumieron 5.800 hectáreas en doce horas, una voracidad sin precedentes según los técnicos y brigadistas que combaten el incendio.
Ante esta situación, más de 110 brigadistas, apoyados por medios aéreos y maquinaria pesada, continúan trabajando para controlar el fuego. Las autoridades provinciales han solicitado la colaboración de la población para evitar conductas que puedan generar nuevos focos ígneos y han reforzado las medidas de prevención en la región.
En respuesta a la emergencia, el gobernador Weretilneck anunció que el Gobierno está elaborando un código provincial específico para la lucha contra incendios. Este código buscará unificar las normativas relacionadas con infracciones y delitos contravencionales, estableciendo un único cuerpo de inspectores y ampliando los juzgados de falta de la provincia. El objetivo es mejorar la eficiencia en la prevención y combate de incendios, así como en otras áreas como la pesca ilegal y la caza furtiva.
Organizaciones ambientalistas, como Greenpeace, han instado a que la quema intencionada sea catalogada como delito penal. Hernán Giardini, coordinador de la campaña de bosques de Greenpeace, enfatizó la necesidad de ampliar significativamente los fondos y la infraestructura destinados a la prevención y lucha contra el fuego, y de obligar a los responsables a la restauración de los bosques nativos destruidos.














