La artista de San Antonio de Areco presenta garzas construidas con páginas de antiguas guías telefónicas en uno de los eventos de artes aplicadas más importantes de Europa.
La artista argentina Josefina Stagnaro exhibe durante todo septiembre su obra en la Bienal Homo Faber, que se realiza en Venecia, Italia. La muestra incluye garzas elaboradas artesanalmente con papel reciclado proveniente de antiguas guías telefónicas, un trabajo que combina la tradición del origami con una mirada sobre el descarte y la memoria material.
Stagnaro es oriunda de San Antonio de Areco, localidad bonaerense conocida por sus tradiciones artesanales y gauchescas. Su presencia en Venecia representa un reconocimiento internacional a una práctica que vincula el patrimonio cultural argentino con técnicas contemporáneas de arte en papel. Homo Faber es una bienal organizada por la Fundación Michelangelo y está dedicada a la artesanía y el diseño de excelencia de Europa y el mundo.
El uso de guías telefónicas como materia prima no es un detalle menor: esos directorios impresos, que durante décadas fueron objetos cotidianos y hoy prácticamente han desaparecido, funcionan en la obra como un repositorio de memoria urbana. Las páginas con nombres, números y direcciones se transforman en plumas, cuerpos y alas de aves, resignificando un material que el mundo digital volvió obsoleto.
Lo más llamativo de la propuesta de Stagnaro es la escala del trabajo: las garzas de papel reciclado no son piezas pequeñas o de gabinete, sino obras que requieren una elaboración extensa y una precisión artesanal considerable. Que ese tipo de trabajo logre espacio en una bienal internacional de la envergadura de Homo Faber habla tanto de la calidad de la artista como de un creciente interés global por las prácticas de reciclaje creativo.
La muestra estará disponible hasta fin de septiembre en Venecia. No hay información confirmada sobre si la obra de Stagnaro viajará a otras ciudades o si habrá una exhibición en Argentina tras su paso por Italia, aunque ese tipo de itinerancia suele ocurrir cuando un artista logra visibilidad en un evento de este calibre.
Stagnaro suma su nombre a una lista de artistas argentinos que en los últimos años ganaron proyección internacional desde prácticas profundamente locales. La paradoja de sus garzas es poderosa: están hechas de algo que nadie usa ni quiere, y terminaron en una de las vitrinas culturales más codiciadas de Europa.















