Imagen sugerida: [Foto reciente de los acusados entrando al tribunal o manifestaciones de hinchas de Maradona frente al juzgado].
El juicio por la muerte de Diego Armando Maradona, fallecido en noviembre de 2020, enfrenta un nuevo capítulo de dilaciones mientras las partes discuten la posible reanudación del proceso. Según fuentes judiciales, la defensa de los ocho imputados —médicos y enfermeros— alega falta de pruebas concluyentes, mientras la fiscalía insiste en que hubo «abandono de persona» y negligencia.
El tribunal oral N°3 de San Isidro, a cargo del caso, evalúa reprogramar las audiencias para julio de 2025, tras varios aplazamientos por recursos presentados. «Hay que respetar los tiempos procesales, pero también la necesidad de justicia», declaró un familiar de Maradona a Infobae. Las defensas, en cambio, piden más peritajes médicos.
La complejidad del caso radica en los informes toxicológicos y las contradicciones entre expertos. Mientras la acusación sostiene que Maradona recibió atención inadecuada en su recuperación posoperatoria, los abogados defienden que su estado de salud era frágil y multicausal.
En paralelo, grupos de derechos humanos y fanáticos del «10» han incrementado la presión con marchas frente a los tribunales. «Queremos condenas ejemplares», exigió un manifestante esta semana. La familia Maradona, dividida en estrategias legales, sigue de cerca el proceso.
Analistas jurídicos señalan que el juicio podría extenderse hasta 2026, dada la cantidad de testigos y pruebas pendientes. Mientras, el mundo del fútbol y la opinión pública argentina esperan un fallo que marque precedente en casos de responsabilidad médica.















