El histórico conductor Julio Lagos se presentó este sábado en las instalaciones de Radio Rivadavia, cuatro días después de que la emisora le comunicara su desvinculación. Sin embargo, no salió al aire. Lagos aclaró a los medios presentes que su situación contractual todavía no está formalmente resuelta, ya que no recibió los papeles correspondientes a la rescisión de su vínculo laboral.
«Aún no se canceló formalmente mi contrato», afirmó Lagos, según fuentes que estuvieron en el lugar. La declaración pone en evidencia una situación irregular entre una de las voces más reconocidas de la radiofonía argentina y una emisora con décadas de historia, que parece haber manejado la desvinculación de manera informal y sin los procedimientos administrativos correspondientes.
Lagos acumula una trayectoria de décadas en la radio argentina, con pasos por múltiples emisoras y programas que marcaron generaciones de oyentes. Su salida de Rivadavia, cualquiera sea la forma en que finalmente se concrete, representa el cierre de un ciclo significativo para la radio AM del país, un formato que atraviesa su propia crisis de audiencias y reconversión.
El caso abre interrogantes sobre cómo las radios tradicionales gestionan la salida de figuras emblemáticas en un contexto de contratos que muchas veces se manejan con escasa formalidad. La resolución del vínculo entre Lagos y Rivadavia podría derivar en instancias legales si no se llega a un acuerdo en los próximos días.















