Buenos Aires, Argentina – La Confederación General del Trabajo (CGT) se encuentra en un complejo dilema estratégico tras el contundente triunfo electoral de La Libertad Avanza, que ha reactivado la agenda de reformas más extremas del oficialismo. La central obrera visualiza una clara disputa interna en el seno del Gobierno: un sector dialoguista, liderado por Guillermo Francos y Julio Cordero, que busca consensuar cambios a través del Consejo de Mayo; y un ala dura, con Federico Sturzenegger y Luis Caputo, que insiste en reflotar los puntos más polémicos del derogado DNU 70, como la restricción a las cuotas solidarias que financian a los sindicatos.
A pesar de la creciente presión por las versiones que circulan sobre una reforma laboral drástica, la dirigencia cegetista, pilotada por referentes como Gerardo Martínez (UOCRA), ha optado por mantener la cautela. Su postura es seguir participando en el Consejo de Mayo, apostando a que el trabajo técnico multisectorial derive en un proyecto de ley consensuado en diciembre, tal como se prevé. Los sectores más moderados buscan permanecer en la mesa de negociación para intentar mitigar o eliminar los aspectos más agresivos del proyecto oficialista, como cualquier intento de restituir el espíritu del DNU 70.
No obstante, el clima de «velorio» por la derrota del peronismo se combina con profundas divisiones internas en la CGT, especialmente en la previa a su congreso del 5 de noviembre para elegir una nueva conducción. La fractura entre el ala «dialoguista» de Martínez y el sector más endurecido de Héctor Daer (Sanidad) complica la definición de una estrategia unificada. Mientras Martínez reivindica el valor de continuar el diálogo tripartito, Daer ha manifestado públicamente que «si es para retroceder, no vamos a negociar» y se alinea con una postura de mayor resistencia.
Ante este panorama, la mesa chica ampliada de la CGT se reunirá este jueves en la UOCRA para definir la estrategia a seguir frente al nuevo escenario político. Aunque hay consenso general en rechazar cualquier reforma inspirada en el DNU 70, la discusión crucial se centrará en la táctica: si mantener a Martínez en el Consejo de Mayo o si, por el contrario, dar un «portazo» e iniciar un plan de acción gremial y de protesta, tal como anticipó Daer, preparándose para construir las mayorías parlamentarias y la presión sindical necesarias para frenar los avances que consideran un ataque directo al poder de las centrales obreras.















