Franco Mastantuono vive horas convulsionadas, impropias de un pibe de 17 años. La convocatoria y el debut en la Selección Argentina, la millonaria venta récord al Real Madrid y el viaje a Seattle para darle su última pizca de fútbol a River en el Mundial de Clubes se encarrilaron en cuestión de días.
Su nombre es tapa de todos los diarios, es tendencia en redes sociales y los hinchas lo aclaman en el aeropuerto de Ezeiza, pero así y todo no pierde la calma como cuando entra a la cancha. «¿Estás feliz de jugar el Mundial de Clubes con River?», le preguntaron; y su reacción fue concisa: «Siempre».
Claro, es que hasta no hace mucho, en medio de las ardas negociaciones entre la dirigencia millonaria y Real Madrid, se sembró la duda sobre cuándo se iría. Incluso, hasta hubo temor en el mundo riverplatense de que, al ejecutar la cláusula de 45 millones de euros, la Casa Blanca le impida participar del certamen y reclame su presencia.















