Los gobernadores no recibieron ningún tipo de llamado por parte del gobierno tras la derrota legislativa de la semana pasada cuando la oposición en el Senado aprobó varios proyectos que rechaza el Presidente.
Ante esa situación, los mandatarios trazaron un plan de acción y buscarán dividir las sesiones en Diputados. La idea es llevar por un lado los proyectos sobre impuesto a los combustibles y los ATN, dos iniciativas impulsadas por los gobernadores. Por otro lado -en una sesión diferente- trabajar el rechazo al veto de Javier Milei a los proyectos de jubilaciones, moratoria y discapacidad.
El Presidente afirmó que vetará los proyectos de aumento jubilatorio, moratoria previsional y emergencia en discapacidad que fueron aprobados en el Senado. «Vamos a vetar. Y si aún se diera la circunstancia, que no creo, que el veto se cae, lo vamos a judicializar», dijo.
Los diputados entienden que la sesión para discutir los vetos llegará después del receso invernal. La estrategia de los gobernadores es que no se mezclen los discursos. Una cosa es el costo que pagará el Presidente por vetar leyes y otra es el triunfo político que supone para los gobernadores aprobar leyes que ayuden a las complicadas cajas en las provincias.















