El presidente Javier Milei no dejó pasar la victoria de la selección argentina ante Inglaterra sin hacer política. A través de sus canales habituales de comunicación, el mandatario afirmó que «Argentina no se rinde», apropiándose del triunfo deportivo como símbolo de la narrativa de su gestión y utilizando el momento de euforia colectiva para emitir un mensaje de tono confrontativo.
Lo llamativo del comunicado presidencial no fue solo el elogio al equipo, sino la crítica explícita que Milei lanzó contra la vicepresidenta Victoria Villarruel. La alusión profundizó la fractura pública entre los dos integrantes de la fórmula gobernante, una tensión que viene escalando desde hace meses y que el propio clima festivo no logró apaciguar.
El episodio refleja el estado de la coalición oficialista en un momento en que la atención ciudadana estaba centrada en el fútbol. La pelea interna entre Milei y Villarruel suma un nuevo capítulo que obligará a ambos espacios a definir posiciones en los próximos días, en un año políticamente cargado.














