Una nueva tensión surge entre el Presidente y el Pontífice León XIV por sus posiciones antagónicas sobre la regulación de la inteligencia artificial. Mientras el Papa impulsa controles estrictos, Milei se opone a cualquier limitación gubernamental sobre la tecnología.
El mandatario argentino se muestra cercano a tecnócratas que consideran excesiva la intervención estatal en el desarrollo de IA. Esta postura contrasta con la visión papal, que enfatiza los riesgos éticos y sociales de la tecnología sin supervisión.
El debate refleja una división global sobre cómo abordar los avances tecnológicos. La posición argentina podría influir en las políticas regionales sobre inteligencia artificial y en las relaciones con el Vaticano.















