El triunfo de la selección argentina ante Egipto en el Mundial 2026 no tardó en tener lecturas políticas. El presidente Javier Milei y varios integrantes de su gabinete salieron rápidamente a celebrar el resultado en redes sociales, apropiándose del clima de euforia popular para reforzar su imagen pública.
Milei calificó el marcador previo a la remontada como ‘injusto’ y celebró la épica vuelta argentina como una metáfora que algunos analistas ya empezaron a vincular con el discurso oficial de ‘resistencia contra la adversidad’. La frase ‘No nos van a dar por muertos’ resonó con fuerza en el universo libertario.
En un contexto de ajuste económico y tensiones sociales, el Gobierno apuesta a que el buen rendimiento de la selección opere como un factor de cohesión nacional. El fútbol, una vez más, se convierte en un terreno donde también se juega la política argentina.















