
Miles de fanáticos continúan sumándose a las filas kilométricas para despedir a Carlos Solari en el Polideportivo José María Gatica. Desde las 10 de la mañana, una procesión humana que supera las 70 cuadras espera para el último adiós al líder de los Redonditos de Ricota, en una demostración masiva de cariño popular.
La ceremonia fúnebre generó un importante operativo de seguridad y cortes de tránsito en toda la zona de Avellaneda. Incluso una pizzería ubicada en la esquina de avenida Mitre y Darwin se convirtió en punto de encuentro obligado para los seguidores del músico, evidenciando el fenómeno cultural que representa su figura.
Este multitudinario homenaje confirma el lugar único que ocupaba el Indio en la cultura popular argentina. Su partida marca el fin de una era en el rock nacional y deja un vacío difícil de llenar en el corazón de varias generaciones.















