
Con Brasil vs. Noruega y México vs. Inglaterra como platos principales de este domingo, los octavos de final del Mundial 2026 en Estados Unidos generan un movimiento económico de magnitud en ciudades sede como Nueva Jersey. Hoteles, restaurantes, comercios y plataformas de streaming registran picos de demanda que los analistas ya comparan con los de los Super Bowl disputados en suelo norteamericano.
Los horarios de los partidos, ajustados para maximizar audiencias en Europa y América Latina, condicionan también el flujo de consumo local. Las ciudades sede reportan ocupación hotelera récord y un derrame significativo en gastronomía y turismo, sectores que venían recuperándose tras años de ajuste. Para Argentina, la participación activa en el torneo también tiene repercusión indirecta en exportaciones de servicios vinculados al fútbol.
El impacto económico del Mundial 2026 se proyecta como el mayor en la historia de la FIFA para una edición en Norteamérica. Economistas estiman que el torneo podría inyectar más de 5.000 millones de dólares en la economía de los tres países organizadores —EE.UU., México y Canadá— antes de que finalice la fase de grupos y eliminatorias directas.















