La televisión abierta volvió a ser protagonista en los hogares argentinos gracias al Mundial. Los partidos de la Selección generaron picos de audiencia que no se registraban desde hacía años, revirtiendo la tendencia de caída estructural que sufría la pantalla chica frente al streaming y las plataformas digitales.
Según datos de medición de audiencia, los encuentros de Argentina reunieron frente al televisor a millones de familias que habitualmente consumen contenidos por otras vías. Los canales de aire aprovecharon el fenómeno para recuperar posiciones publicitarias y fortalecer su oferta de programación alrededor de los partidos.
El impacto del fútbol como aglutinador social y mediático quedó una vez más en evidencia. Expertos en comunicación señalan que eventos de esta magnitud son los únicos capaces de revertir transitoriamente la fragmentación de audiencias, y anticipan que la final frente a España podría pulverizar los registros ya obtenidos durante el torneo.















