
El neurólogo Conrado Estol cuestionó uno de los mitos más extendidos de la cultura contemporánea: que el éxito profesional garantiza el bienestar. Según el especialista, «la base de todo son los vínculos», una afirmación respaldada por décadas de investigación científica, incluido el célebre estudio longitudinal de la Universidad de Harvard sobre la felicidad.
El estudio de Harvard, uno de los más extensos sobre bienestar humano, demostró que la calidad de las relaciones interpersonales es el predictor más confiable tanto de la felicidad subjetiva como de la longevidad. Otros trabajos científicos complementan esta conclusión, mostrando que el aislamiento social tiene efectos sobre la salud comparables a los del tabaquismo.
En una época marcada por el uso intensivo de tecnología y redes sociales que paradójicamente pueden profundizar la soledad, las conclusiones de Estol cobran especial relevancia. El desafío para las nuevas generaciones será construir vínculos genuinos en entornos cada vez más mediados por pantallas e inteligencia artificial.














