
Los trabajos arqueológicos realizados durante la restauración de la catedral de Notre Dame descubrieron vestigios que abarcan desde el siglo IV hasta la época medieval. Los hallazgos incluyen restos de un barrio romano y estructuras carolingias.
Entre los descubrimientos más significativos se encuentran silos de grano merovingios y carolingios de los siglos V al IX, además de elementos arquitectónicos de diferentes períodos históricos. Estos hallazgos ofrecen una visión única de la evolución urbana de París.
Los arqueólogos consideran que estos descubrimientos cambiarán la comprensión sobre el desarrollo histórico del corazón de París. La información obtenida será fundamental para futuros estudios sobre la historia medieval francesa.















