
En una nueva audiencia del juicio por los ataques en el barrio Banderas Argentinas, el testimonio profesional expuso el daño subjetivo que quedó en las víctimas.
En el marco del juicio por las agresiones cometidas contra jóvenes de la comunidad qom en el barrio Banderas Argentinas de Fontana, una psicóloga declaró como testigo y describió con detalle las secuelas que dejaron los hechos en las víctimas. Su testimonio aportó una dimensión que el expediente penal muchas veces omite: el daño psicológico que persiste mucho después de que las lesiones físicas cicatrizan.
La profesional no fue identificada por su nombre en los reportes disponibles, pero su rol en la causa es el de dar cuenta del estado emocional y subjetivo de los jóvenes afectados. Las agresiones, ocurridas en ese barrio de Fontana, involucraron a víctimas pertenecientes al pueblo qom, una de las comunidades indígenas más numerosas del Chaco.
El barrio Banderas Argentinas es un espacio con alta presencia de familias qom en el área metropolitana de Resistencia-Fontana. Los hechos juzgados en esta causa forman parte de un patrón de violencia que las organizaciones indígenas chaqueñas vienen denunciando desde hace años, señalando que las agresiones tienen un componente discriminatorio que el sistema judicial tarda en reconocer.
El dato que cambia la lectura es que el testimonio psicológico en este tipo de juicios suele ser decisivo para determinar el tipo de delito y la pena. Si el tribunal pondera el daño subjetivo descrito por la profesional, la calificación de los hechos podría verse agravada respecto de lo que el expediente recoge solo en términos físicos. Eso puede incidir directamente en la sentencia.
El juicio continúa con nuevas audiencias previstas, aunque no se precisaron fechas concretas. Lo que resta definir es si el tribunal incorporará los informes psicológicos completos como prueba de peso o si los tratará como elemento secundario. Esa decisión procesal es clave para las víctimas y sus familias, que siguen el proceso con expectativa.
El testimonio de la psicóloga puso en evidencia que los efectos de la violencia sobre los jóvenes qom no terminaron cuando terminaron los golpes. El juicio sigue, y con él, la posibilidad de que el Estado provincial reconozca institucionalmente una deuda que las comunidades indígenas llevan tiempo reclamando.













