La ciudad de Resistencia recibió la celebración de Navidad bajo una intensa inestabilidad climática que se tradujo en un acumulado de 81 milímetros de lluvia en pocas horas. Lo que inició como un alivio ante las altas temperaturas registradas en la previa festiva, derivó rápidamente en anegamientos temporales en diversos barrios y un fuerte despliegue de las cuadrillas municipales para mitigar los efectos del agua en la capital chaqueña.
De acuerdo con el registro oficial de la Administración Provincial del Agua (APA) y la Policía del Chaco, las precipitaciones se concentraron con gran intensidad durante la madrugada y la mañana de este jueves. Este volumen de agua, equivalente a gran parte del promedio mensual esperado para diciembre, puso a prueba la capacidad de escurrimiento de los conductos pluviales y los sistemas de bombeo, que debieron trabajar a máxima potencia para evitar inundaciones prolongadas.
En el centro y las zonas periféricas, se observaron calles cortadas y dificultades en el tránsito debido a la acumulación de agua de vereda a vereda. Defensa Civil informó que, si bien el sistema de drenaje respondió de manera gradual, la velocidad de la caída de agua superó por momentos la capacidad de absorción del suelo, afectando especialmente a las zonas que históricamente presentan vulnerabilidad hídrica en la ciudad.
El impacto del temporal no solo afectó la circulación, sino que también obligó a reprogramar actividades al aire libre y generó interrupciones parciales en el suministro eléctrico en algunos sectores debido a la caída de ramas sobre el tendido. Técnicos de la empresa de energía provincial (SECHEEP) trabajaron de forma paralela para restablecer el servicio en los circuitos afectados por la actividad eléctrica que acompañó al frente de tormenta.
Meteorólogos de la región señalaron que este fenómeno se enmarca en un patrón de tormentas estivales caracterizadas por su corta duración pero alta intensidad. Estos eventos son seguidos de cerca por las autoridades locales, quienes enfatizaron la importancia de mantener las zanjas y desagües limpios de residuos domiciliarios, ya que la obstrucción por basura fue identificada nuevamente como un factor crítico en el anegamiento de esquinas clave.
Para las próximas horas, se espera que el agua termine de escurrir hacia los cuencos receptores, aunque el pronóstico mantiene una perspectiva de inestabilidad remanente. El municipio mantendrá el estado de alerta y el monitoreo de los niveles de los ríos, mientras se recomienda a la población circular con precaución ante la posibilidad de nuevos chaparrones que podrían complicar las tareas de limpieza post-tormenta.















