
El guitarrista de los Rolling Stones habló con Mario Pergolini en Otro día perdido y sorprendió con sus hábitos antes de subirse al escenario del Movistar Arena.
Ronnie Wood tiene 79 años, lleva décadas tocando en uno de los grupos de rock más influyentes de la historia y, según contó en una entrevista con Mario Pergolini en el programa Otro día perdido, su secreto para mantenerse en carrera es sorprendentemente doméstico: jugos verdes, cereal, pescado y huevos benedictinos. Nada que suene a estrella de rock.
El guitarrista de los Rolling Stones visitó Buenos Aires para presentarse en el Movistar Arena, una de las fechas de su gira más reciente. La charla con Pergolini fue parte de la promo previa al show y derivó en una conversación que combinó música, hábitos de vida y la perspectiva de alguien que lleva más de medio siglo en los escenarios del mundo.
Wood bautizó su rutina como «anti Stone», una referencia implícita a los excesos que históricamente se asociaron a la banda y a su propio pasado. Los Rolling Stones construyeron parte de su leyenda sobre una vida al límite, y que uno de sus miembros más longevos elija destacar el cereal y los jugos verdes como pilares de su longevidad tiene algo de paradoja deliberada.
El detalle que resulta más llamativo no es el menú en sí sino la edad: 79 años y giras activas. Wood pertenece a una generación de músicos que redefinió los límites del envejecimiento en el rock, un género que históricamente glorificó la juventud y el exceso. Su presencia en Buenos Aires es, en sí misma, una declaración sobre lo que implica sostener una carrera de esas dimensiones.
El show en el Movistar Arena no tiene fecha de seguimiento confirmada, por lo que esta presentación funciona como una oportunidad única dentro de la gira sudamericana. Es posible que la entrevista con Pergolini, que tiene amplia circulación en redes y medios, haya contribuido a ampliar la convocatoria más allá del público habitual de los Stones.
Ronnie Wood cruzó el Atlántico, se sentó frente a Pergolini y habló de huevos benedictinos. Esa imagen, en sí misma, dice algo sobre cómo ciertos ídolos del rock encontraron su propia forma de llegar a los 80 con una guitarra en la mano.













