
Un nuevo abordaje periodístico plantea que el deseo no tiene fecha de vencimiento y que la sexualidad continúa siendo una dimensión vital más allá de los 70 años. El envejecimiento modifica el cuerpo, pero también abre la puerta a nuevas formas de vincularse y buscar placer, según destacan especialistas en gerontología y salud sexual.
Los cambios físicos propios de la edad —como la reducción de lubricación, la disfunción eréctil o la modificación de los tiempos de respuesta— no implican necesariamente el fin de la vida íntima. Expertos señalan que la comunicación de pareja y la adaptación son herramientas clave para reinventar la intimidad en esta etapa.
El tema cobra relevancia en Argentina, donde el envejecimiento poblacional es una realidad creciente y el sistema de salud todavía suele ignorar la dimensión sexual de los adultos mayores. Visibilizar estas experiencias contribuye a romper tabúes y mejorar la calidad de vida de millones de personas.















