
El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, celebró públicamente una serie de cambios implementados por el Senasa orientados a simplificar los procesos del comercio exterior argentino. La frase elegida para graficarlo fue contundente: «Hoy odiamos las exportaciones un poquito menos», en alusión a la histórica burocracia que frenaba la salida de productos al mundo.
Entre las medidas anunciadas se eliminó la presentación de formularios en papel, se suprimió el vencimiento de dos años para ciertos trámites y se avanzó en la digitalización de procedimientos clave para exportadores. Las reformas apuntan a reducir costos administrativos y tiempos de gestión que afectaban especialmente a las pequeñas y medianas empresas del sector agroalimentario.
En el marco de un gobierno que hace de la desregulación su bandera, este tipo de medidas busca enviar señales positivas al sector exportador en un año electoral. El impacto real sobre los volúmenes de exportación se medirá en los próximos trimestres, pero el sector privado recibió el anuncio con cautela optimista.















