l régimen chiíta lanza sus últimos misiles contra blancos civiles en Tel Aviv, Jerusalén, Ryad, Doha, Abu Dhabi y Dubai, mientras aprieta el cerco naval sobre el Estrecho Ormuz, que es clave para el tráfico petrolero internacional.
En este contexto, el Pentágono distribuye pertrechos e inteligencia militar a sus socios en la región y prepara una flota que proteja a los cargueros de combustible que habitualmente navegan las aguas de Ormuz.
Trump convocó a China, Francia, Japón, Corea del Sur y Gran Bretaña para construir un mecanismo de protección naval que permita recuperar el flujo global de petroleo.
Pero la propuesta defensiva del líder republicano quedó encallada ante la reticencia de los socios históricos de la OTAN, y el cerrado silencio de Beijing.















