
Las autoridades venezolanas vaciaron completamente la temida cárcel de Caracas, símbolo de la represión chavista durante décadas. Los aproximadamente 70 detenidos que permanecían en el centro penitenciario fueron trasladados sin que se revele su nuevo destino. El Helicoide era conocido internacionalmente por las denuncias de torturas y violaciones a los derechos humanos.
El operativo se realizó de manera sigilosa y no se informó oficialmente sobre el paradero de los presos políticos y comunes que estaban alojados allí. Organizaciones internacionales de derechos humanos expresaron su preocupación por la falta de transparencia en el procedimiento. La prisión había sido objeto de múltiples denuncias ante organismos internacionales.
Este movimiento genera incertidumbre sobre las condiciones carcelarias en Venezuela y el destino de los detenidos políticos. La comunidad internacional mantiene bajo observación la situación de los presos trasladados, mientras crece la presión por conocer su ubicación actual y garantizar su integridad física.














