
Los ventanales de gran tamaño son uno de los recursos arquitectónicos más demandados en la actualidad, pero su instalación sin criterio técnico puede producir resultados opuestos a los buscados. El arquitecto Pablo Borraz advierte que, si están mal orientados o carecen de protección solar adecuada, en lugar de generar confort pueden volver los ambientes incómodos, con exceso de calor o deslumbramiento.
Según el especialista, la clave está en la planificación previa: evaluar la orientación del muro, la trayectoria solar según la latitud y las necesidades térmicas de cada ambiente. Una ventana bien posicionada maximiza la luz natural en invierno y minimiza la ganancia de calor en verano, equilibrando eficiencia energética y bienestar.
El debate sobre el diseño sustentable cobra cada vez más relevancia en Argentina, donde el costo de la energía sigue siendo un factor determinante en las decisiones de construcción y refacción. Incorporar criterios bioclimáticos desde el proyecto inicial puede significar un ahorro considerable a largo plazo para propietarios y desarrolladores.














