
Este viernes 4 de julio de 2026 se cumplen 250 años de la declaración de independencia de los Estados Unidos, una fecha que trasciende las fronteras norteamericanas y resuena con fuerza en toda América. El proceso independentista anglosajón fue una fuente de inspiración decisiva para los movimientos emancipadores latinoamericanos que se desarrollaron décadas después.
La Constitución estadounidense de 1787 se convirtió en un modelo ampliamente estudiado y adaptado por los padres fundadores de las repúblicas latinoamericanas. Figuras como San Martín, Bolívar y Rivadavia miraron hacia el norte para diseñar los marcos institucionales de los nuevos estados, aunque con profundas diferencias en el contexto social y político de cada región.
A dos siglos y medio de distancia, el aniversario invita a reflexionar sobre las tensiones entre el ideal fundacional de libertad e igualdad y las contradicciones históricas de una nación que tardó casi un siglo en abolir la esclavitud, y cuya influencia global sigue siendo tan determinante como debatida.















