El Gobierno nacional atraviesa una jornada de alta tensión institucional. El vocero presidencial Manuel Adorni enfrenta una situación judicial que mantiene en alerta a la Casa Rosada, mientras el Ejecutivo avanza en paralelo con el proceso de licitación de la Hidrovía, una de las concesiones estratégicas más importantes del país en materia de comercio exterior.
La licitación de la Hidrovía representa una decisión de enorme peso económico y geopolítico: por ese corredor fluvial circula gran parte de las exportaciones agroindustriales argentinas. La oposición sigue de cerca cada movimiento y no tardó en pronunciarse sobre ambos frentes, cuestionando tanto la transparencia del proceso licitatorio como la situación del funcionario.
Las próximas horas serán clave para definir el rumbo de ambas cuestiones. Cualquier avance judicial contra Adorni o irregularidad en la licitación podría convertirse en un flanco político delicado para la administración de Javier Milei, que busca consolidar su imagen de gestión prolija y transparente.















