

La Fiscalía recalificó el caso luego de que Juan Cruz Silvero debiera ser reinternado por la gravedad de las quemaduras que presenta en su cuerpo.
La causa contra Claudia Romero dio un giro significativo este martes. La Fiscalía decidió agravar la imputación que pesaba sobre la mujer y la acusó formalmente de tentativa de homicidio, una figura penal considerablemente más grave que la que se le aplicaba hasta ahora. El detonante fue el deterioro en el estado de salud de la víctima, Juan Cruz Silvero, quien debió ser internado nuevamente.
Silvero fue ingresado a la Sala 9 del Hospital Perrando de Resistencia —conocida como «la Pastilla»— debido a la gravedad de las lesiones que presenta. Según informaron fuentes vinculadas al caso, el joven exhibe quemaduras de consideración que comprometen su evolución clínica, lo que llevó al Ministerio Público a entender que la calificación inicial ya no alcanzaba para describir la magnitud del hecho.
El episodio que dio origen a la causa involucra a Romero como presunta autora de un ataque en el que Silvero habría sido rociado con alcohol etílico y prendido fuego. Los medios chaqueños consignaron el caso como uno de los hechos de violencia más graves registrados recientemente en la provincia, dado el nivel de daño físico sufrido por la víctima y la modalidad del ataque.
Lo que modifica la lectura jurídica del caso es precisamente la reinternación: en derecho penal argentino, la calificación de los delitos puede agravarse a medida que evoluciona el estado de la víctima. Si Silvero hubiera mejorado, la imputación podría haberse mantenido en lesiones graves o gravísimas. El hecho de que su condición se agravara habilitó a la Fiscalía a dar el salto hacia tentativa de homicidio, con las consecuencias procesales que eso implica para Romero.
Con la nueva imputación formalizada, la investigación entra en una etapa más compleja. La defensa de Romero deberá responder a cargos que implican penas considerablemente más altas, y la Fiscalía tendrá que sostener ante el juez que existió intención de matar —no solo de lesionar— al momento del ataque. Ese debate sobre el dolo será probablemente el eje central del proceso.
Mientras tanto, Silvero permanece internado en el Perrando y su estado clínico sigue siendo el factor determinante. Si su condición se estabiliza o mejora, el proceso judicial continuará bajo la nueva carátula; si se agrava aún más, no puede descartarse que la acusación vuelva a modificarse. La causa quedó, por ahora, en manos del tiempo y de la medicina tanto como de los tribunales.















